Mostrando entradas con la etiqueta Francisco Morazán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Francisco Morazán. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de mayo de 2020

FEDERACIÓN CENTROAMERICANA

Creación de la República Federal



Después de la fallida anexión al Imperio Mexicano, los procesos políticos iniciados en algunas provincias eran irreversibles y los funcionarios republicanos estaban lejos de tener la legitimidad de la que el monarca español gozó a lo largo de tres siglos. Por lo tanto, no había otra alternativa sino otorgarle capacidad de decidir al poder local mediante la adopción de un sistema federal.
La tensión entre centralistas y federalistas se reflejó en las disposiciones de la Constitución emitida a finales de 1824.


El antiguo Reino de Guatemala se convirtió en una República Federal dividida en cinco Estados, cada uno con su propia Carta Magna. 

Tanto la Constitución federal como las estatales adoptaron la división de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) concebida durante el siglo XVIII. 
Además, el legislativo federal se dividió en Asamblea y Senado, la primera compuesta por representantes electos de acuerdo a la población y el segundo por un número fijo de senadores por Estado. 
Esta medida pretendía limitar el peso político del Estado de Guatemala, que concentraba a la mayoría de la población y podía controlar al gobierno nacional. Sin embargo, la Constitución federal contenía múltiples contradicciones internas, no definía cuál sería la capital federal e ignoraba el grave problema fiscal.

La Constitución federal no concilió los intereses locales y los nacionales, y su aplicación generó más conflictos. La anarquía continuó en Nicaragua, el ejército federal invadió Honduras y El Salvador, las autoridades del Estado de Guatemala y el gobierno federal entraron en conflicto, los Estados se apropiaron de los impuestos de la República y Costa Rica amenazó con la secesión. En contraste con la mayoría de Hispanoamérica, durante la primera década de vida independiente centroamericana no hubo un caudillo que aglutinara a su alrededor las distintas fuerzas políticas. Aunque a finales de esta década apareció la figura de Francisco Morazán, el proyecto federal con el cual se identificó ya había iniciado un prolongado proceso de disolución.

La existencia de la Federación estuvo íntimamente ligada al destino del único caudillo de dimensión centroamericana: Francisco Morazán. 
Con su genio militar controló Guatemala, El Salvador y Honduras, mientras que su habilidad política le permitió negociar con sectores conservadores como el campesinado hondureño, y apoyar el establecimiento de un gobierno liberal en Guatemala. 
Trasladó la capital federal a San Salvador para poner fin a las tendencias centralistas defendidas por parte de la élite guatemalteca, pero la fuerza de las armas no le permitió mantener con vida las instituciones republicanas: el estado de guerra impidió los procesos electorales. 

A la sombra del caudillo se realizó el experimento liberal más radical de la Centroamérica de esa época: el gobierno de Mariano Gálvez, en Guatemala. El proyecto liberal se basó en la idea de una república compuesta por pequeños y medianos propietarios, partiendo de la suposición de que la tierra y la especulación eran la llave del ascenso social.


En 1838 se reunió el poder legislativo federal por última vez, y aprobó dos leyes trascendentales. La primera fue sobre la creación del Estado de Los Altos, en el occidente guatemalteco, consecuencia tanto de las aspiraciones de la élite de Quezaltenango como del interés de los otros Estados en disminuir el poder del Estado de Guatemala. Esta medida fue un elemento más en la disolución de la República Federal, pues los acontecimientos de las décadas anteriores ya habían convertido la ciudad de Guatemala en una capital en busca de un país. 




La élite capitalina percibió como afrentas intolerables la separación de los indígenas del altiplano, a quienes siempre había considerado su patrimonio, y la adhesión a otra entidad política para proveerse de trigo. La segunda ley autorizó a los Estados para que aplicaran el sistema de gobierno que más les conviniese: la moribunda Federación redactó su propio certificado de defunción.  (Franklin, Cáceres Prendes, Lindo Fuentes, & Reyes)


Bibliografía


Franklin, W., Cáceres Prendes, J., Lindo Fuentes, H., & Reyes, S. (s.f.). Centroamericano, Historia del Itsmo (Vol. II). Grupo Editorial Siquisiri.

ACUERDOS DE PAZ

Fin del conflicto, inicio de una nueva etapa La firma de los Acuerdos de Paz, el 16 de enero de 1992, es uno de los hechos más i...