El
Martinato
La
dictadura militar en El Salvador inició precisamente con el General Maximiliano
Hernández Martínez, cuando entró al poder después de que fuera derrocado Arturo
Araujo en el año 1931. Maximiliano Hernández Martinez , quien se había desempeñado como vicepresidente y ministro de guerra de Arturo Araujo, no hizo más que aumentar la represión política contra los opositores al régimen, apoyado por su partido político Pro Patria. En 1932 fue legalizado el gobierno de Martínez y en las siguientes elecciones de 1935 fue elegido por un término de cuatro años. En 1939 nuevamente ganó las elecciones para un período de seis años.
Represión
En 1932, poco después de comenzar la construcción de la carretera Panamericana, ocurrió un levantamiento de campesinos e indígenas. Dicho suceso se dio debió a que en las elecciones municipales, el gobierno desconoció la victoria de los candidatos comunistas y fueron reprimidos con gran violencia ocasionando la muerte de 15 mil o 30 mil campesinos e indígenas que fueron asesinados o murieron en las refriegas. (Preceden, 2020)
Luego de la matanza, Alfonso
Luna, Mario Zapata y Agustín Farabundo Martí (líderes de grupos estudiantiles y
políticos de izquierda) fueron fusilados por haberles sido encontrados
panfletos de apoyo al Partido Comunista Salvadoreño.
La
situación política se volvía tirante para el presidente Hernández y, días
después, estalló el levantamiento campesino.
El movimiento campesino no era el mismo movimiento comunista, pero fue tomado de esa manera, los revolucionarios dijeron haber apoyado a los campesinos, pero que los líderes habían sido ellos.
El movimiento campesino no era el mismo movimiento comunista, pero fue tomado de esa manera, los revolucionarios dijeron haber apoyado a los campesinos, pero que los líderes habían sido ellos.
Consecuencias
Los
eventos de 1932 tuvieron un profundo y perdurable impacto en El Salvador. Sin
lugar a dudas, establecieron un precedente en el uso del terror para reprimir a
las masas que se movilizaban en el campo, algo que se repitió a menudo en las
siguientes décadas. También consolidaron las diferencias de interpretación
política de la izquierda y la derecha en El Salvador. Aunque el término
“comunista” fue usado para referirse libremente a los rebeldes, es bastante
claro que la mayoría de los involucrados entendieron que los eventos estaban
profundamente arraigados en la historia de la tierra y las relaciones
laborales en el Occidente de El Salvador.
Los terratenientes creían ser los poseedores de la justicia, la
riqueza y el poder y definían a los campesinos rebeldes como bárbaros ingratos
por cuestionar el sistema. En cuanto a la izquierda, el desastroso resultado de
la rebelión hizo que sus miembros no se atrevieran a asumir la responsabilidad
de la rebelión, o incluso lo definen como una buena idea. Aunque sin duda,
focalizaron su atención en la masacre provocada por el gobierno, como una
manera de exponer las profundas diferencias políticas y económicas de El
Salvador.
Fin de El Martinato
En 1944, un grupo de militares se alzaron contra el presidente,
los cuales fueron sofocados mediante la fuerza en un par de días.Un mes después
se suscitó una huelga general de la sociedad civil, la cual obligó al general a
deponer el cargo de la primera magistratura. (Hurtado)
Bibliografía
Hurtado, R. (s.f.). Diputado85.
Obtenido de
https://www.diputado85.com/2017/02/las-dictaduras-militares-en-el-salvador.html
Preceden. (2020). Preceden. Obtenido
de
https://www.preceden.com/timelines/413207-estructura-de-la-rep-blica-cafetalera--sus-antecedentes--sus-consecuencias-econ-micas-y-sociales



